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日志


9月23日

Aferrada al aire

 
Te diré, con susurros al oído...
Quiero estar sola.
 
Te lo advertí. Soy montaña y marea. Firme, líquida, cíclica y leal.
Me gusta introducirme bajo el agua porque allí todo es diferente. Su calma me serena. Su silencio me purga. Su inmensidad me ilimita.
Y antes de que te des cuenta, volveré a estar entre tus brazos, tiritando, buscando el calor de tu piel, la dulce constancia de tu aliento, las raíces sedosas y protectoras de tus manos.
 
No temas por mí, ni por ti. Te quiero igual.
 
Pero a veces necesito volar y convertirme en estrella en un cielo oscuro infinito.
Lo suficientemente cerca para escuchar tus susurros, y lo necesariamente lejos para empaparme de mis secretos.
 
Pero no te asustes. No pasa nada, todo está bien. No te dará tiempo a echarme de menos. Nunca me he ido.

 
Solamente quiero estar sola...
                                                                                                              ... y contigo.
 
 
12月8日

Llamas verdes

 
Te diré, con susurros al oído...
"Todo cambia para seguir igual". No son mías, pero no les resta convicción, ni realidad.
Todo cambia.
Y todo sigue igual.
 
Esperanzas y decepciones.
 
Le siento a él, y padezco menos.
Le quiero a él, y quiero más.
Me tiene él, y lo tengo todo.
 
Definitivamente, todo cambia para seguir igual.
 
 
 
8月16日

Migraciones

 
 
Te diré, con susurros al oído...
... Yo también te he echado de menos, Laura.
Es curioso, cómo se puede coger un aprecio tan profundo y casi animal por una persona de quien no conoces mucho más que la voz de su... Oh. Vaya. Entiendo.
 
Hay un poema de Carolina Escobar Sarti que, como casi todos, descubrí por accidente. Y por su... crudeza certera, se convirtió, por méritos propios, en uno de mis favoritos.
 
 

No estoy.

Estoy CERRADA POR INVENTARIO
hasta nueva orden.

Vean las cortinas oscuras
que he colocado
para que nadie se atreva
siquiera a tocar.

Más cerca de la muerte
que entonces
necesito saber cuánto de mí hay
cuánta desnudez me queda.

Parada necesaria
para nombrar la propia vida
pra revisar
los haberes y los saldos
del sentimiento.

Por favor no vengan
no toquen no entren
no vuelvan...
estoy rompiéndome el pico
sacándome las uñas
quitándome todas las plumas.

Cuando me broten nuevas
nada esconderán mis alas.

Entonces vuelvan.

 
Deja un poco sin aliento, sí.
Ntchs, y lo tienen en la sección 'Poemas de Amor'. Menudos ignorantes. Deberían inventar una nueva: 'Sección Vida'. Diablos, ni que toda la poesía hablase de amor. 
Hay vida más allá del amor, Jóvenes Saltamontes. Recordadlo.
 
Son tiempos extraños. Siempre he afirmado con arrogante firmeza que adoro los cambios. Pero omito un matiz. Los cambios que preveo y que de alguna manera yo misma provoco. Los que son... imprevisibles y escapan a mi control me convierten en una flor temblorosa en mitad de un erial al capricho de las tormentas. Y mi carácter realista detesta, joder... detesta no encontrar el jodido vaso con el agua a la mitad. Perdónenme los posibles lectores el lenguaje soez. Soy mal hablada.
 
Mal hablada, terca, orgullosa, irritante, cínica e incluso cruel si me lo propongo. Aunque luego me escuece, lo que no deja de ser de agradecer porque significa que... Qué demonios importa.
 
'Asume tu naturaleza depredadora', me diría un amigo. Bueno, no me habla, pero le considero mi amigo. Demasiado complicado también para explicarlo aquí y ahora.
¿Sabes que este espacio nació por un motivo? Sí... Tengo otro, oh sí. ¿Sorprendida? O sorprendido, ¿me lee alguien aparte de Laura? Lo más terrible de todo es que con una lectora como tú, no necesito más (no se lo tomen como algo personal, fantasmales lectores).
 
Este rinconcito, para el que creé una nueva cuenta que no conoce nadie, salvo esa adorable personita que ha firmado como Abril en alguno de los comentarios, nació para dejar volar libre y sin explicaciones mi lado más... ¿oscuro? (Con lo bonita que es la expresión, y el daño que ha hecho Stars Wars, oiga).
 
Estaba literalmente harta de que a poco que publicara en el otro espacio un mensaje ambiguo y de trasfondo dramático me sometieran al tercer grado ajenos y (des)conocidos. ¡Soy cíclica!. Sí, Sí, tal como suena. Vulgarmente terrenal, pese al nombre demoníaco de come hombres. Hasta las súcubos somos terrenales. Tengo día, y tengo noche. Soy verano radiante, y soy el maldito invierno más frío del condenado planeta. Y sigo siendo yo. Siempre yo. Pero eso desconcierta. Creemos conocer a alguien y... de repente dice/hace algo que no nos encaja en su perfil. Y nos desconcertamos. Y no nos gusta sentirnos desconcertados, ergo damos por hecho que 'debe suceder algo'.
Bien, pues no. De modo que... cabalgando como una valkiria en las alas del viento, para evitarme esos interrogatorios agotadores porque publicaba algo que no se correspondía con la aparente (teoría propia, por supuesto) impresión que debo causar de ser unas maracas de Machín con piernas, opté por publicar sólo poemas felices y pensamientos dichosos. Y aquí, por contra, podía, ¿puedo?,  regodearme en mis momentos más tenebristas.
 
Voy a pedirte un favor, llegados a este punto. Si sigues mi voz en el viento, y llegas a mi... otra vivienda de temporada, sé mi cómplice, ayúdame a mantener protegida esta encantadora cabañita y disimula el mapa de tus huellas sobre la nieve. 
 
... estoy rompiéndome el pico
sacándome las uñas
quitándome todas las plumas.

Cuando me broten nuevas
nada esconderán mis alas...
 
 
 
*Mil besos, almita afín.
5月27日

Esa mujer

Soy esa mujer, la que no amas. El seno desnudo
de tu agónica luz, el enjambre prendido de tus ramas, el cristal
que sueña tu mirada.
 
Soy esa mujer, la que no amas. Breña, mata, punzante
jarra, calle muda por donde no se escuchan tus pasos y
cuerpo desnudo para el eclipse de tus ojos.
 
Soy esa mujer, la que te toca demente.
Mil veces presa de ti en la delgadez del agua.
Pecho en fiebre que ambiciona tus besos, solo, adusto,
hecho témpano ardiente.
 
Soy el anhelo inseguro que te acecha, la palabra que se
deslíe de tus labios húmedos en la niebla.
 
Soy esa mujer, la que espera, y sigue la ruta de tus
manos, tu cuello, tu voz y tus caminos. La que guarda
tu pasión, desafiando el escollo y la calma, olvidando
tu incansable deseo de volar, y ser en mí agua
al trasluz, y cielo de mi costa.
 
Soy esa mujer, espacio inmenso, torrente en tu valle,
murmullo de tu ráfaga, latido en el infinito,
firme y deslumbrante. Esa que siembra los surcos y su orgullo
entre las flores.
Y tú... hombre: pena y alegría, que no aprendes que después
será demasiado tarde.
 
 
5月1日

Instante incierto.

Ya no tengo brújula
Estoy abrazada al aire
¿Dónde se rompen los latidos? ¿Con qué se desprende este último pedazo de sueño?
Y la casa amarrada a un árbol,
amarrada al viento.
Las hojas y el suave susurro arrastrando la nostalgia...
 
4月20日

Remedium anime requiro

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
serena en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

4月14日

Le ridicule

¿En qué juego de tus frases...

 en qué humillante silencio has puesto el oído?

 

4月9日

Prisionera de la torre

Una blancura que fría se estremece,
y una brisa suave, y quejumbrosa, recorre esa ola que se mece,
y a Camelot, desciende temblorosa.
 
Cuatro murallas grises
cuatro estandartes
cuatro torres que esculpen en el cielo
el desgarrado llanto de las flores
y a la Dama de Shalott
el silencio cubre como un velo.
 
Luz trémula que bajo el cielo muere
y susurra a la Dama de Shalott
mientras sus recuerdos teje
en un paño de alegre color.
 
Ella teje de noche y de día
un mágico paño de alegre color
mientras escucha una voz que le susurra
que sobre ella caerá una maldición
si mira hacia Camelot...
 
Ella ignora esa voz maldita
y sigue tejiendo sin cesar
aunque agoniza de dolor
... la Dama de Shalott.
 
 
4月5日

Caricias de luz.

Te diré, con susurros al oído...
... que hoy te narraré una historia, para sentir la sangre hervir bajo tu piel,  mientras busco tu calor y la sensualidad de las imágenes tiñen nuestras miradas de reconocimiento animal. Déjate llevar...
 
"[...] Presionó los labios contra mi cuello sin llegar a besarme. El contacto de sus labios me hizo temblar y consiguió que me arqueara en su regazo. Tomó aliento, me rodeó la cintura con las manos y luego las caderas. Susurró mi nombre sobre mi piel. Sentí su respiración cálida e impetuosa, sentí cómo sus dedos se hundían en mis muslos, en mi cintura. Había tanta fuerza en sus manos, ejercían tanta presión, que parecía como si con un pequeño esfuerzo pudiera sumergir los dedos dentro de mi cuerpo y sacarme la sangre y la carne, pelarme como si fuera una fruta madura.
Me levantó y me lanzó sobre la cama. Creí que entonces iba a presionar su cuerpo contra el mío, pero no lo hizo.
Se puso a cuatro patas y se situó sobre mí. Se había pasado todo el pelo por encima de uno de los hombros, de forma que la parte superior desnuda de su cuerpo quedaba expuesta a la luz. La piel le brillaba como ébano pulido. Respiraba profunda y rápidamente, haciendo que el anillo del pezón bailara encima de mí.
Levanté la mano para tocarlo, jugué con los dedos en ese pedazo de plata y Doyle emitió un sonido, procedente de lo más profundo de su cuerpo, que crecía, un gruñido como si se tratara de una enorme bestia, que producía un eco en ese enorme y musculoso cuerpo. Estaba a cuatro patas sobre mí y entreabrió los labios. Relucían los dientes mientras emitía ese sonido profundo, que atravesaba sus dientes como un aviso.
Se me aceleró el pulso. Se acercó a la cara y gruñó:
 
-¡Corre!
 
Le miré con sorpresa.
Echó hacia atrás la cabeza y aulló, resonando como un eco en la pequeña habitación. Se me puso el pelo de punta y, durante un segundo, dejé de respirar.  Reconocí el sonido como el claro y diabólico rugido de las Jaurías de Gabriel, los perros oscuros de la caza salvaje. Con su rostro a escasos centímetros de mí, volvió a gruñir:
 
-¡Corre!
 
Me escabullí de donde estaba, y él me miró con esos ojos oscuros, con el cuerpo inmóvil pero tan tenso que parecía temblar con la promesa de alguna acción violenta, violencia contenida, retenida, refrenada, reprimida.
Había rodado por el colchón hacia el lado equivocado. Me encontraba atrapada entre la ventana y la cama. La puerta estaba al otro lado, detrás de Doyle.
La voz luchaba por salir entre los dientes cerrados con fuerza.
 
-¡No... estás... corriendo!
 
Justo después de pronunciar la última palabra, se abalanzó sobre mí a cuatro patas como una mancha negra. Salté en el borde de la cama, rodé y fui a parar al suelo, frente a la puerta de salida. Me puse en pie, con una mano sobre el pomo de la puerta, cuando su cuerpo chocó contra el mío. La puerta tembló y mi cuerpo se magulló con la violencia del golpe. Me quitó bruscamente la mano del pomo y no pude resistirme a su fuerza.
Grité.
Me empujó lejos de la puerta y me tiró sobre la cama, con la parte inferior de su cuerpo haciendo presión sobre el mío.
La sensación de Doyle ejerciendo tanta fuerza contra mí y con el miembro erecto me excitaba, incluso la promesa de violencia, pero sólo si era una promesa, un juego.
Las manos agarradas a mis caderas temblaban, todo su cuerpo se sacudía con el esfuerzo. Le toqué la cara con cuidado. Se estremeció y me observó. Su mirada resultaba muy poco humana. Era una pantera, preciosa, impávida, hambrienta.
 
-¿Nos lo estamos pasando bien, Doyle, o vas a comerme? -pregunté con una voz firme, segura.
 
Me miró con sorpresa. Le estaba pidiendo que pensara demasiado. Había dejado salir una parte de él que casi nunca dejaba libre.
Realizó un movimiento con las piernas que consiguió presionarme más contra él. Volví a gritar.
 
-¿Es esto lo que quieres? -Su voz era casi normal. Entrecortada pero casi normal.
 
Respiré profundamente.
 
-Sí.
 
-¿Es esto lo que quieres...?
 
Me estaba dando una última oportunidad para decir que no. Pero su cuerpo presionaba contra el mío y sus dedos se hundían en mis muslos. Su mente me proporcionaba una salida, pero su cuerpo no.
Cerré los ojos. Todo me temblaba.  Gruñía, no dejaba de gruñir.
 
-¿Es esto lo que quieres?
 
-Sí, es lo que quiero.
 
Una de sus manos subió por mis muslos hasta llegar al borde de las bragas. La seda produjo un ruido mojado al rasgarse. Mi cuerpo se estremeció cuando noté la presión del áspero tejido de sus pantalones contra mi piel desnuda.
Se desabrochó el cinturón, el botón del pantalón, se bajó la cremallera, y dejó caer los pantalones. Deslizó un dedo dentro de mí. Cuando comprobó que estaba húmeda y abierta, se introdujo en mi interior. Sentí que me llenaban, cada centímetro de mi cuerpo, y me contorsioné debajo de él, simplemente notando esa parte de él dentro de mí.
Se separaba y salía, para luego volver a embestir y entrar, y empezaron a llegar las olas de placer.
Mi piel brillaba como si me hubiera tragado la luna, y su piel oscura brilló en respuesta.
Me hundí en su brillo oscuro mientras le engullía mi resplandor blanco, y en algún lugar, hizo que gritara, gritara y gritara, que me ahogara en un placer tan intenso que dolía.
Le oí aullar.
Recuperé la conciencia con Doyle desplomado sobre mí, respirando pausadamente, y con la espléndida espalda cubierta de sangre y sudor. Levanté las manos y vi que también había sangre en mi blanca piel. Le había arañado la espalda. Pero nada podía doler demasiado, no con él todavía dentro de mí, mientras ambos volvíamos a aprender a respirar, a vivir dentro de nuestros propios cuerpos.
 [...]"
 
4月2日

Mientes tan bien...

Desdémona: ¡Celos! ¿Le he dado yo algún motivo?
 
Emilia: Los celos no se satisfacen con esa respuesta; no necesitan ningún motivo. Son celosos porque lo son. Los celos son monstruos que nacen y se alimentan de sí mismos.
 
Acto tercero, escena cuarta de Otelo, de William Shakespeare.
3月28日

Retorciendo palabras.

 

No, no pretendas tener la razón
No me vengas pidiendo perdón
No me digas que ha sido un error,
Que lo sientes.

En fin, de qué sirve un futuro ideal
Construido en terreno ilegal
O un pasado que me hace dudar
Del presente.

Y yo, me defiendo atacándote así
Retorciendo palabras de amor
Intentando que quieran decir
Lo que yo no me atrevo.

Y yo, me sorprendo diciendo que sí
Retorciendo palabras de amor
Intentando que hagan por mí
Lo que yo ya no puedo.

No, no te inventes un nuevo color
Transparente como una traición
Camuflaje para una ilusión
De mi mente.

Por fin, los milenios son un decimal
Un trocito de tiempo fugaz
Algo efímero y bien poco más
Sin ningún valor.

Los milenios son un decimal
Y una suma de cifras de tiempo sin más
Voces nuevas, presentes, futuras, pasadas
Que van retorciendo palabras de amor.
Construyendo edificios que no durarán
Un diseño de algo fugaz
Cimientos de frases que me hacen dudar
Y que intentan decirme
Que ya sé lo que quiero.

 

3月26日

Eilean is ainm dom

Rodeada de mar por todas partes

soy isla asida al tallo de los vientos...

Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:

puedo volar o hundirme... Puedo a veces,

morder mi cola en signo de infinito.

Soy tierra desgajándose... Hay momentos

en que el cielo y el agua me acobarda

en que el agua es la muerte donde floto...

Pero ahora a mareas y ciclones,

hinco en el mar raíz de pecho roto.

Crezco del mar y muero en él... Me alzo

¡Para volverme en nudos desatados!...

¡Me come un mar batido por las olas

de arcángeles sin cielo, naufragados!

... Y ahora sé por fin

Por qué eras tan frágil como la inexistencia, por qué

Nunca sabía cómo llamarte, y eras torpe para ser, y es que...

... en el mundo de los muertos sólo habitas tú.

He muerto porque

Hace falta morir  para volver a amarte.

 

 

3月23日

A una lágrima.

Gota del mar donde en naufragio lento

se hunde el navío negro de una pena;

Gota que, rebosando, nubla y llena

los ojos olvidados del contento.
 
Grito hecho perla por el desaliento

de saber que si llega a un alma ajena,

ésta, sin escucharlo, le condena

por vergonzoso heraldo del tormento.
 
Piedad para esa gota, que es cual llama

de la que el corazón se desahoga

cual desahoga espinas una rama.
 
Piedad para la lágrima que azoga

el dolor, pues si así no se derrama,

¡El alma, en esa lágrima se ahoga!
 
3月21日

Movimiento Perpetuo.

Nos hemos encontrado
Felices de ver al otro con una linterna en la mano
En un mundo patas arriba
Encendemos hogueras, palabras
Que nos sirvan en medio del invierno,
Que lleguen hasta el potrillo bajo el vientre de su madre
Y los salve a ambos de la nieve y la ventisca,
Hasta el condenado y lo salve de su condena,
Hasta el rico y lo salve de su riqueza.
Medimos el corazón por el tamaño de las palabras.
Las acciones dan la forma.
El sufrimiento, la vista exacta de las cosas.
No avanzamos hacia la llama,
Ahora es la llama la que avanza en nosotros.
3月19日

Hermano Lobo.

Para morir me han parido,
Para esquilar el verano de enero,
Para buscar la cueva entre las cuevas
Y allí seducir a las rocas el día de cumpleaños;
Para conquistar el vinagre del frío buitre
Para almacenar en mi pecho lagartijas.
A morir me dedico,
A construir charcos en el cemento,
A extinguir hasta la última carta de mi gris padre
A embotar su lengua y salvar mi voz con ritmo de nieve.

Me han parido y me han matado
Entre el fuego de juncos enlodados y el deshabitar la carne,
Entre un tenedor de ángel y el litar mi vientre como cordero blanco.
Nada me dejan
Sólo venas,
Sangre emanando desde el roquerío a mi noche,
Sangre
Pero sangre de mosca.


Nada ha de colorear las mejillas con gaviotas
Donde se acaricia hay vidrio
Todo se cimbra,
Todo se ata al oscuro enderezar de ramas.
Es hora de revisar el espejo
Y asumir mi condición de cruz,
La condición de espina,
Que esta es la última flecha que desangrará mi leche
Mañana beberé del Jordán,
Y las cenizas cruzarán mi espalda
Sólo entonces se habrá inventado la música
Y todo el barro se partirá en dos.
Soy milagro alumbrado por bestias elitradas,
Soy la palabra cosechada con ciruelas,
Soy el colmillo herido de las serpientes y del bramido,
Soy la última ventana en esta calle,
Soy la sed que se extingue con orejas de fraile,
Soy lobo.


Y a morir me dedico.